#2 Hay que estar


Para bien o para mal, en la actualidad las redes sociales están tan arraigadas en nuestra vida cotidiana, que se podría decir que si las trasladamos al mundo empresarial y laboral son una prolongación del escaparate físico de cualquier negocio. Como mínimo.

Pero en según qué casos, podríamos incluso ir más allá y afirmar que más que una prolongación del escaparate, son un escaparate propiamente dicho. Virtual, eso sí. El primero, como todo lo físico, tiene limitaciones. El virtual, sin embargo, puede llegar a rincones de todo el mundo.

¿Que un negocio esté en redes sociales garantiza que su dueño se vaya a hacer de oro? No, en absoluto. Una panadería o un restaurante «de toda la vida» no van a hundirse por no estar en Instagram. Pero esa buena reputación que se ganaron a través del boca a boca analógico se reforzaría más todavía gracias a una buena presencia en redes.

Estar en redes no es la panacea. Los milagros no existen, ni en la vida real ni en Instagram. Tampoco se trata de estar por estar. De nada sirve tener redes sociales si no se cuidan. Es un trabajo de fondo, en el que poco a poco se irán viendo los frutos.

Hay negocios más propicios que otros para estar en redes sociales. No es lo mismo una panadería que una ferretería, pero todos ellos son susceptibles de tener presencia en redes. Sólo hay que buscar la forma de sacarle partido.