
La idea de este texto es intentar explicar que una publicación (profesional, no personal) de redes sociales conlleva más tiempo del que mucha gente cree. Porque incluso detrás de una publicación aparentemente sencilla puede haber más minutos de trabajo del que puede parecer a simple vista.
A la hora de juzgar cualquier trabajo realizado, sea del tipo que sea, es muy habitual encontrarse con gente que no valore el tiempo que hay detrás. Y no necesariamente por falta de respeto, sino más bien por desconocimiento.
Un frutero, por ejemplo, puede tardar dos minutos en despacharnos un kilo de mandarinas. Pero para poder hacerlo, primero tuvo que madrugar, ir al mercado con la furgoneta, elegir las mandarinas, llegar a la frutería y colocarlas.
Por ello, lo mejor para explicarlo es poner ejemplos reales de ese tipo de publicaciones, que al contrario de lo que se tiende a pensar, llevan más de «5 minutillos».
Desmarcados TV era un canal de Youtube de charlas sobre fútbol clásico que nació hace unos meses, centrado en un público bastante concreto y minoritario. Desde Guacamole Comunicación le gestionamos su perfil de Twitter, así que vamos a utilizarlo como ejemplo concreto: ¿cuánto tiempo hay detrás de un tuit promedio?
Si bien se generaba diferente tipo de contenido en Twitter, la mayoría de tuits consistían en pequeñas píldoras (fragmentos) de los vídeos que se publicaban en el canal, acompañadas de un texto breve (contexto) y el link al vídeo completo de Youtube. Se trataba pues de una publicación muy breve que no requiere creatividad, ya que el procedimiento es más bien mecánico. Pero esa brevedad no siempre es directamente proporcional al tiempo de trabajo que hay detrás de su elaboración. El objetivo, además de reforzar el perfil de Twitter, era obvio: que a través de ese trocito se llegue también al vídeo completo que está en el canal.
Para elegir un fragmento interesante del vídeo hay que verlo completo. Simplemente eso ya lleva una hora, ya que dura 58 minutos. Luego hay que decidir qué trozo elegir, lo cual puede ser complicado. A eso hay que sumarle la descarga del vídeo y el tijeretazo para que quede el fragmento elegido. En resumen: la publicación en si misma del tuit es lo que menos tiempo lleva, lo importante es el trabajo invisible que hay detrás.
Y por último, hay que tener en cuenta que una vez se hace la publicación en redes, la cosa no necesariamente acaba ahí: no hay que perderla de vista ni desentenderse, ya que algunas siguen provocando interacciones y feedback incluso meses después de su publicación.